Entre
tragos de tequila
y bocanadas de mariguana,
Frida se carcajea poniéndose al par con el universo
Frida
Kahlo tomaba la vida con mucho humor, y para soportar su enorme sufrimiento, se burlaba de ella misma.
Poca gente sabía que detrás de la figura mítica de Frida existía una mujer con un humor muy particular, que marca de manera importante su manera de vivir.
Su deseo de vivir fue la fuerza que le dio a su pintura esa autenticidad.
¡Nuestra historia Viva el Frida Kahlo! habla de un Frida más humana.
Una obra representativa del teatro mexicano contemporáneo.
Es la parte humana, la mujer,
que el dúo Pineda - Bocanegra
les intereso poner en escena.
En su casa Azul de Coyoacan, Frida deja resurgir los acontecimientos de su vida con sarcasmo y melancolía en la más total irreverencia.
Frida se habla a sí misma tanto como a todos aquellos que cruzaron su vida. Diego, Trotski, etc. A veces intenta domesticar el dolor de su pierna herida, aquélla que van pronto le van a amputar…
Algunas veces, el dolor físico es tan intenso que todo se vuelve trágico. Mientras que la escena se invade de colores, la pintora que se pinta ella misma nos comparte su visión de la vida, esta vida que le gusta tanto.
Habla con la vieja muñeca Lupe, figura pobre de todos los niños que soñaba traer al mundo pero no que nunca pudo tener…
Discute frente a frente con la Muerte, que la rodea con su danza macabra… ¿Por qué está siempre sola? ¿Dónde es Diego? ¿satisfaciendo su insaciable apetito sexual con una de sus modelos? por ejemplo Cristina, la hermana de Frida, ¿ o cualquier otra?
Frida es clownesca, divertida, cruda y libre, ella que supo dar a ver lo impalpable: la soledad y el sufrimiento. Es este profundo estado de sufrimiento que le permitió jugar con la muerte durante toda su existencia.
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